Historia del Liceo Oscar Castro Zuñiga
La identidad del Liceo
Una sucesión de diversos símbolos identificatorios con el curso del tiempo han recogido la aspiración del conglomerado humano involucrado con el liceo en su siglo y medio de existencia.
Escudo del Liceo
Bajo el rectorado de don José Miguel Valenzuela García (1867-1877), abogado de Rancagua, se elabora el Escudo del Liceo conforme a la definición de establecimiento destinado a impartir educación humanista. Toma como símbolo tres libros en el interior de un campo azul, uno de estos abierto. Completan la simbología deráltica con un compás, un telescopio, una pluma de escribir y un globo terráqueo. Estos elementos son guarnecidos por un campo de plata sobre el mismo flota extendida una franja con el apotegma en latín LABOR IMPROBVS OMNIA VINCIT, lema que hace un llamado al trabajo ímprobo que todo lo vence.
Himno del Liceo
Compuesto hacia 1930 aproximadamente, el himno del Liceo se canta sin mayores modificaciones hasta el presente año 1996. El autor de la letra y música es del abogado don Alfredo Ilabaca León. La letra, aunque sobria, es un gran contenido ideológico y emocional.
Insignia del Liceo
Es un elemento que ha sido cambiado en varias oportunidades. No tenemos certeza de la fecha en que
fue establecido la primera insignia de bronce que los liceanos lucian en la solapa del veston.
Se puede estimar, en todo caso, que es posterior al Himno del Liceo en cuya letra parece inspirarse.
Es la primera que hemos conocido. Esta insignia estaba vigente para el Centenario del
establecimiento 1946, y representaba el sol naciente y derramando sus grandes rayos de luz entre
montañas. Los colores usados eran rojo, amarillo y azul. Era de gran similitud con la bandera de
guerra del Imperio Japonés, derrotado en 1945 finalizando la Segunda Guerra Mundial.
En 1946 se decidió cambiar la insignia y se llamó a un concurso interno para diseñar una nueva
insignia. La nueva insignia se uso durante algunos años y consistía en un circulo con una
representación esquematica de la plaza de Rancagua desde donde se elevaba una antorcha encendida.
Los colores eran celeste, blanco, azul y rojo. Una inscripción horizontal ubicada en la parte
inferior decía “Liceo de Rancagua”. Actualmente se usa una nueva insignia en forma de escudo
con fondo celeste. Un libro abierto, una representación de la Tierra através de un trazado
cartográfica esquematizado, un compás y ansesgada acupan el centro de la insignia.
Sobre los elementos descritos se lee lo siguiente LICEO A-2 /torcha OSCAR CASTRO Z, en la parte
inferior solo la palabra RANCAGUA.
El Internado
En el siglo XIX ya se detectó la necesidad que el liceo tuviera un internado para hacerle más
fácil los estudios a los liceanos que vivían fuera de Rancagua. En el año 1869 fracasó la creación
de éste debido a su costo inaccesible para el sector socio-económico que atendía nuestro liceo.
En el año 1934 se creó un internado de carácter particular que estaba ubicado en Germán Riesco 165
frente al Liceo. En una casa arrendada que fue acondicionada con aportes de la comunidada e
industrias locales y sirvió eficientemente sus propósitos durante varias décadas.
El internado fue dirigido por profesores e inspectores del establecimiento, allí también trabajaron en calidad
de particulares, ecónomos, personal de servicio, administrativo, etc. Los alumnos disponían de
espacio no muy holgado para vivir y las jornadas de estudio las realizaban en el Liceo mismo.
La matrícula inicial fue de alrededor de una veintena que aumentó en el año 1972 a 65 alumnos
internos y 20 medio-pupilos.
El 28 de noviembre de 1946 con el decreto 11.802 se declaró que el Internado era de carácter fiscal.
En el año 1961 la Rectoría del Liceo determinó el traslado del Internado al sector antiguo del edificio
(El viejo caserón), debido a que los dueñosde la casa pidieron la desocupación de ésta.
El antiguo deseo de contar con un lugar propio y definitivo para el Internadopor cuenta del Estado
jamás llegó a cumplirse. Los sucesivos cambios hechos en el sistema educacional en las últimas décadas
determinaron sustanciales modificacionesen el Liceo y su internado terminó por desaparecer casiimperceptiblemente.
Hoy sólo es un hermoso recuerdo de juventud para quienes estudiaron y encontraron en el internado un
segundo hogar rodeados del afecto de profesores y sintiendo como hermanos a sus compañeros con los cuales compartieron
bajo el mismo techo como una gran familia.
